La pulpería

Simplemente la pulpería de la esquina cerró hace años. Ahora abro yo una pulpería pequeña acá en un espacio de la web. Más ésta no es como la del pueblo, donde hay de todo, simplemente hay lo que pude conseguir.

lunes, 2 de abril de 2012

La santa semana

Esta Semana Santa no me iré a la playa, ni a la montaña, ni me voy a encaramar en un avión hacia un destino exótico. Esta semana estoy acá, puliendo el currículum con historias pasadas, escribiendo sobre la que fui y ya no soy.

Hoy me metí en la piscina plástica de la casa de mis padres, junto a mi hermano menor, en una analogía de playa personal y ahora escucho el aguacero de abril más intenso que he escuchado nunca. Rememoro la Nancy de hace millones de años, que se metía en la piscina plástica sin los problemas de ahora, pero con los problemas antiguos.

Los juegos son siempre los mismos, mojarnos con la manguera hasta que el suelo quede suavecito. Ciertamente ya no soy la misma, ni mi hermano es el mismo, pero seguimos siendo nosotros, los hermanos que sabemos las manías, los defectos, y cuál cosquilla es la que hace más daño.

Hay una pila de lecturas densas esperándome sobre la mesa. Esta semana debo terminarlas y casi aprenderlas de memoria y recitarlas frente a un señor flaco que cree que así yo seré una mejor profesional.

Mientras todo eso pasa debo recoger e ir a dejar al esposo, almorzar con mi madre y visitar a las amigas ya sea para tomar café, cenar, en fin, cualquier pretexto que nos permita acercarnos y ponernos al día.

Ya lavé la ropa, la tendí, la doblé, regué las matas (no podía saber que iba a llover torrencialmente en la tarde), lavé los trastos, tendí la cama, saqué la basura, y ya no quiero hacer nada.

Y acá sigo escuchando llover, viendo llover, disfrutando la avalancha de gotitas que cae sobre mi techo, incrustado en este barrio josefino, que está lejos de la playa, pero cerca de la piscina plástica de mi hermano.

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