El 23 de abril pasado lloré. Lloré por que pasaron cinco años de mi vida y tenía que pasar de página. Tenía que pasar de página a pesar de que lo que escribí en ese tiempo me gustaba.
Lloré por la gente que dejé atrás, a la que no sé si volveré a ver. Lloré por las habitaciones de hotel compartidas, donde cabían los y las que no tenían dinero. Lloré porque en esos cinco años conocí a una Centroamérica totalmente ajena para mí y encontré hermanos y hermanas en un montón de países.
Soy una Nancy más tolerante, más crítica y menos fatalista después de haber visto mucho dolor, pero también mucha alegría.
En esos cinco años me enamoré de las luchas quijotescas de mis compañeras de trabajo: “las damas de hierro” las llamaba un guatemalteco. Fui Quijote junto con ellas y creo que gracias a ellas lo seguiré siendo.
Para las cejilas va este post, a las que quedan y a las que se fueron. Va para las personas que conocí en estos años que están desperdigadas por el mundo y que tocaron mi vida, con quienes baile descalza, con quienes intenté arreglar el mundo.
En estos cinco años me enteré de cosas terribles: policías que matan niños, policías que matan ambientalistas, soldados que hacen lo mismo, militares que violan mujeres, hombres torturados, personas inocentes encarceladas. Latinoamérica entera es una llaga.
Sin embargo, lo que me llevo después de todo este tiempo es el empuje, la fuerza, la determinación y la alegría de los y las defensoras de derechos humanos y de las víctimas que conocí en este periplo.
Gracias por enseñarme que un mundo mejor es posible.
La pulpería
Simplemente la pulpería de la esquina cerró hace años. Ahora abro yo una pulpería pequeña acá en un espacio de la web. Más ésta no es como la del pueblo, donde hay de todo, simplemente hay lo que pude conseguir.
viernes, 14 de mayo de 2010
viernes, 26 de marzo de 2010
Quebrar los vasos
Ella baila sola, casi desnuda. Siempre arriesgamos. Ella lo arriesga todo. Los pies desnudos rozando el vidrio. El torso en el suelo y luego de nuevo arriba a darle la vuelta al escenario. Los vasos siguen allí, no importa si ella baila o no. Eso sí los vasos pueden moverse, las cosas cambian. Después un rato tengo ganas de que se le quiebren los vasos, ella parece escuchar mis pensamientos. Las manos violentas revientan el vidrio contra la madera; el baile sigue, no importa, así sea con los pies rotos.
sábado, 13 de marzo de 2010
Vivos se los llevaron, vivos los queremos
Famiiares de desaparecidos guatemaltecos frente a un osario en el Cementerio La Verbema. (Fotografía cortesía de Daniel Hernández)
¿Adónde van los desaparecidos?
Busca en el agua y en los matorrales.
¿Y por qué es que se desaparecen?
Porque no todos somos iguales.
¿Y cuándo vuelve el desaparecido?
Cada vez que los trae el pensamiento.
¿Cómo se le habla al desaparecido?
Con la emoción apretando por dentro.
Rubén Blades
Yo nací en 1980, en Centroamérica, mientras en El Salvador, Guatemala, Panamá y Honduras desaparecían hermanos, madres, padres, tías, maridos, y siga usted con la lista de seres queridos que se le venga a la cabeza. A mí ningún familiar se me ha perdido, a quienes nos dejaron, les he ido a acompañar al cementerio. Sin embargo, nadie me vino a decir que mis vecinos andan aún buscando a los suyos.
Nadie se dignó informarme en la escuela que durante la guerra desaparecieron a la gente, es más, ni siquiera me dijeron cuántos muertos hubo. En el colegio nunca supe que en Guatemala hay 45 mil personas desaparecidas, tampoco me lo dijeron en la Universidad. Yo crecí en Centroamérica ignorando la tragedia de mis hermanos y hermanas.
Me vine a enterar ya de adulta que Lucrecia sigue buscando a su hermano Marco, que Suyapa continúa preguntándose dónde estarán sus hermanas Erlinda y Ernestina. Me vine a enterar ahora que el dolor de ambas no se va a ir nunca. A estos tres niños la última vez que les vieron fue en manos de los militares.
Y es que ustedes van a perdonar que hable de esta cuestión tan terrible, tan triste, pero después de mi último viaje a Guatemala necesito hacer catarsis y necesito contarles esto porque me estoy soñando con niños golpeados por los soldados y con familias reencontrándose. Así que ahí les va el relato, tanto a los que les contaron, como a los que nunca les contaron, como a mí.
El viernes 26 de febrero fui al Cementerio La Verbena, en Ciudad de Guatemala. Allí la Fundación de Antropología Forense de Guatemala estrenó su campaña “Mi nombre no es XX”. Esto no es más que el esfuerzo de una organización por encontrar a quienes desaparecieron en Guatemala y que fueron enterrados como XX. Para ello están pidiéndoles a los familiares que entreguen sus muestras de ADN, para buscar en los osarios de los cementerios de la capital e investigar si ahí están sus seres queridos.
Allí estaban muchas personas que continúan buscando a sus familiares, que aún después de tantos años transcurridos siguen con la esperanza de saber ¿qué les pasó?, ¿dónde están? y si están muertos encontrar aunque sea el dedo meñique para poder enterrarles y llevarles flores.
Ahí estábamos escuchándoles hablar de ellos, de cómo se los llevaron, de dónde les fueron a buscar. Estaban leyendo sus últimas cartas, recordando el último abrazo, el último beso. Fuimos al osario donde la FAFG va a empezar a buscarlos. Se veían los retazos de ropa, los cráneos. Les llevamos una flor y una vela. Y fue entonces cuando ellos y ellas volvieron del recuerdo a decirnos que allí estaban. Marco Antonio Molina Thiessen, gritó Lucrecia y dijimos presente. Luis De León, presente; Emil Bustamante, presente; Amílcar Farfán, presente. Y así seguimos por muchos minutos diciendo presente mientras los familiares gritaban el nombre de su ser amado.
Me es imposible explicarles lo que sentí. Aún ahora, días después de haberlo vivido no puedo evitar llorar. El dolor de esas personas es inconmensurable, como lo es también su esperanza. También allí gritamos juntos con ellas y ellos ¡Vivos se los llevaron, vivos los queremos! Allí a la par de esas mujeres valientes me sentí pequeña. Pude acercarme un poco a su dolor durante unos días y es tan intenso, tan intenso que no sé cómo pueden seguir viviendo.
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miércoles, 3 de febrero de 2010
Pasar la factura cada cuatro años
El voto es quizás una de las pocas oportunidades que la ciudadanía tiene de pasarle la factura a los/as políticos/as.
No es posible que sigamos votando por los representantes de un partido político en el cual sus dirigentes se han negado a retirar de su puesto a una señora que toma champaña a costillas del pueblo.
No es posible que mientras unos están enfrentando juicios los de la acera de enfrente ni siquiera se hayan dignado a venir al país a rendir cuentas sobre pagos millonarios por supuestas comisiones.
Para mí es inadmisible ir a ponerle el dedo a un partido político que mientras gobernó gastó en millonarias consultorías el dinero que era para construir viviendas para los pobres.
Así como también, es inadmisible ir a votar por partidos políticos en los cuáles sus principales líderes están enfrentando procesos judiciales por actos de corrupción.
No es posible ir a votar por una clase política donde el jerarca de Ambiente es acusado de dar concesiones mineras a familiares y aún y así continúa representando al país en foros internacionales.
¿No les parece que ya fue suficiente y que hay que darle la oportunidad a otros/as?
Si nunca les pasamos la factura en las urnas, estas cosas tan lamentables continuaran pasando, porque nosotros/as no hacemos nada y les seguimos poniendo el dedo cada 4 años.
No es posible que sigamos votando por los representantes de un partido político en el cual sus dirigentes se han negado a retirar de su puesto a una señora que toma champaña a costillas del pueblo.
No es posible que mientras unos están enfrentando juicios los de la acera de enfrente ni siquiera se hayan dignado a venir al país a rendir cuentas sobre pagos millonarios por supuestas comisiones.
Para mí es inadmisible ir a ponerle el dedo a un partido político que mientras gobernó gastó en millonarias consultorías el dinero que era para construir viviendas para los pobres.
Así como también, es inadmisible ir a votar por partidos políticos en los cuáles sus principales líderes están enfrentando procesos judiciales por actos de corrupción.
No es posible ir a votar por una clase política donde el jerarca de Ambiente es acusado de dar concesiones mineras a familiares y aún y así continúa representando al país en foros internacionales.
¿No les parece que ya fue suficiente y que hay que darle la oportunidad a otros/as?
Si nunca les pasamos la factura en las urnas, estas cosas tan lamentables continuaran pasando, porque nosotros/as no hacemos nada y les seguimos poniendo el dedo cada 4 años.
miércoles, 30 de diciembre de 2009
Enseñanza 2009
Casi acabando el 2009 llegó el recordatorio de que no importa que hayamos tomado buenas decisiones y que hayamos trabajado por nuestros sueños, seguimos siendo humanos y los humanos no somos perfectos.
Los errores ajenos a veces son difíciles de comprender, no digo que los propios tampoco lo sean, pero estos al menos son nuestros. Este golpe vino por allí, fue la caída de un ser querido al que pensaba (soñaba) inmune.
Esa es la gran enseñanza del 2009 no somos perfectos. Luego de muchos golpes aprendí a rehuirlos, a ponerme una coraza. Sin embargo, este me agarró desprevenida, desprotegida. A pesar de ello algo saqué de ganancia, supe que el amor es más grande que las metidas de pata. Que la vida es eso, amarnos hasta que nos duela. Por eso este final de año me duele todo, pero sé que soy amada y que amo. Este post es para ustedes las/os que me enseñaron este año que el amor lo cura todo.
Los errores ajenos a veces son difíciles de comprender, no digo que los propios tampoco lo sean, pero estos al menos son nuestros. Este golpe vino por allí, fue la caída de un ser querido al que pensaba (soñaba) inmune.
Esa es la gran enseñanza del 2009 no somos perfectos. Luego de muchos golpes aprendí a rehuirlos, a ponerme una coraza. Sin embargo, este me agarró desprevenida, desprotegida. A pesar de ello algo saqué de ganancia, supe que el amor es más grande que las metidas de pata. Que la vida es eso, amarnos hasta que nos duela. Por eso este final de año me duele todo, pero sé que soy amada y que amo. Este post es para ustedes las/os que me enseñaron este año que el amor lo cura todo.
viernes, 13 de noviembre de 2009
Compartir la vida
Hace rato que quiero hablar de este tema pero lo he pospuesto por falta de tiempo. Desde hace algunos meses en Costa Rica se está discutiendo sobre la pertinencia o no de aceptar el ingreso de mujeres en un centro de enseñanza pública que históricamente sólo ha aceptado varones.
El Liceo de Costa Rica, junto con el Colegio Superior de Señoritas son dos de los últimos centros educativos costarricenses de enseñanza secundaria que aceptan sólo hombres o mujeres. Estas dos instituciones costarricenses son un bastión en la educación costarricense y han destacado en la vida nacional. Por sus aulas han pasado grandes figuras de la historia costarricense.
Sin embargo, a pesar de que reconozco el aporte tan importante que han hecho ambas instituciones, la idea de educar a hombres y mujeres de manera separada me parece totalmente equivocada. La educación debería prepararnos no sólo para trabajar, sino también para vivir en sociedad. El respeto y la tolerancia por el otro se construye y se aprende y el colegio no debe ser excluido de uno de esos espacios donde los y las adolescentes comparten.
Ellas y ellos tienen derecho a compartir con sus pares, a enfrentar y resolver las divergencias que surgen entre hombres y mujeres, a contarse sus historias, sus sentimientos, miedos y dudas. Además de compartir su proceso de aprendizaje. En la vida no vivimos en una burbuja compuesta sólo por hombres o sólo por mujeres.
El aprender sobre el otro/a y sobre sus problemas y necesidades nos hace mejores personas y nos prepara mejor para la vida en común. El segregar la educación por género lo que hace es crear una brecha que los muchachos y muchachas se ven obligados a tratar de achicar a veces no de la mejor manera.
Una educación inclusiva y que nos enseñe a vivir en paz es totalmente necesaria en estos tiempos y los y las jóvenes tienen derecho a construir juntos sus sueños a enseñarse mutuamente, porque el proceso de aprendizaje no es necesariamente vertical. Yo recuerdo a compañeras y compañeros solidarios/as que me enseñaron lo que nunca un docente se sentó a explicarme. Y agradezco profundamente el haber compartido con ellos y ellas. No me atrevería jamás a negarle a una persona la posibilidad de aprender con sus pares, independientemente de su género.
El Liceo de Costa Rica, junto con el Colegio Superior de Señoritas son dos de los últimos centros educativos costarricenses de enseñanza secundaria que aceptan sólo hombres o mujeres. Estas dos instituciones costarricenses son un bastión en la educación costarricense y han destacado en la vida nacional. Por sus aulas han pasado grandes figuras de la historia costarricense.
Sin embargo, a pesar de que reconozco el aporte tan importante que han hecho ambas instituciones, la idea de educar a hombres y mujeres de manera separada me parece totalmente equivocada. La educación debería prepararnos no sólo para trabajar, sino también para vivir en sociedad. El respeto y la tolerancia por el otro se construye y se aprende y el colegio no debe ser excluido de uno de esos espacios donde los y las adolescentes comparten.
Ellas y ellos tienen derecho a compartir con sus pares, a enfrentar y resolver las divergencias que surgen entre hombres y mujeres, a contarse sus historias, sus sentimientos, miedos y dudas. Además de compartir su proceso de aprendizaje. En la vida no vivimos en una burbuja compuesta sólo por hombres o sólo por mujeres.
El aprender sobre el otro/a y sobre sus problemas y necesidades nos hace mejores personas y nos prepara mejor para la vida en común. El segregar la educación por género lo que hace es crear una brecha que los muchachos y muchachas se ven obligados a tratar de achicar a veces no de la mejor manera.
Una educación inclusiva y que nos enseñe a vivir en paz es totalmente necesaria en estos tiempos y los y las jóvenes tienen derecho a construir juntos sus sueños a enseñarse mutuamente, porque el proceso de aprendizaje no es necesariamente vertical. Yo recuerdo a compañeras y compañeros solidarios/as que me enseñaron lo que nunca un docente se sentó a explicarme. Y agradezco profundamente el haber compartido con ellos y ellas. No me atrevería jamás a negarle a una persona la posibilidad de aprender con sus pares, independientemente de su género.
sábado, 10 de octubre de 2009
Cortarle las uñas al autoritarismo
Añado un extracto de la intervención de Dora María Téllez en un foro en la Universidad de Costa Rica sobre la crisis en Honduras.
Cuando en noviembre del 2008 llegó la noticia de un fraude electoral en Nicaragua vino acompañada de una huelga de hambre de una mujer muy conocida en ese país: Dora María Téllez, “La Comandante”, como le dicen algunos de sus compatriotas.
Esta ex guerrillera sandinista que tomó el Palacio Nacional junto con Edén Pastora en 1978 y que fue Ministra de Salud y diputada, luego formó el partido político Movimiento Renovador Sandinista, en 1995, luego de abandonar el Frente Sandinista de Liberación Sandinista.
Dora llegó a Costa Rica el pasado 6 de octubre a hablar sobre la crisis hondureña en una actividad convocada por CEJIL y compartió el espacio con la premio Nobel de la Paz, Rigoberta Menchú, con el sacerdote jesuita hondureño, Ismael Moreno, y los costarricenses Marcia Aguiluz y Manuel Rojas.
Más allá de Honduras, "la Comandante" habló de Centroamérica, de democracia, de autoritarismo. Con toda la autoridad moral que puede tener una mujer de 53 años que vivió la guerra empezó a desgranar la mazorca regional con gran claridad.
Ella recordó que tres generaciones de su familia estuvieron luchando contra la dictadura somocista y tuvieron que salir al exilio. “Cuando yo hago el recuento de mi generación tengo sillas vacías” e igual pasó en Honduras, El Salvador y Nicaragua. Si bien la democracia se instaló tímidamente en Centroamérica luego del conflicto el autoritarismo renace de vez en cuando, según ella, en el Ejército, las instituciones y las élites políticas que son las mismas que estaban presentes durante la guerra.
Comentó entonces que en una entrevista publicada por el periódico español El País un militar hondureño aseveró que sacaron al presidente Manuel Zelaya del poder porque “el ejército hondureño no puede convivir con un gobierno de izquierda.” Entonces, ¿dónde queda la democracia, si para la izquierda no es posible llegar al poder?. Y bien lo dijo Dora María “El problema de Centroamérica no es la izquierda versus la derecha, el problema de Centroamérica es el modelo autoritario, el ejercicio autoritario del poder en contra de vocación democrática de los pueblos centroamericanos.” Ese es para ella el nudo de la cuestión y que se da no sólo en Honduras, sino también en los demás países de la región.
La democracia de la élite y de los partidos políticos ya pasó de moda, la democracia es más amplia, es la de una ciudadanía activa, pensante, que se ocupa y preocupa de los problemas de Estado y que tiene derecho a eso. No es posible limitar la democracia al ejercicio del sufragio cada cuatro o cinco años. La democracia debe permitir la discusión de los temas públicos no sólo entre las élites políticas, sino, entre la totalidad de la ciudadanía. Y ese es el problema de fondo en la crisis hondureña y en muchos de los problemas en Centroamérica.
El detalle es que las élites no están acostumbradas a que se metan en lo que consideran sus feudos. Ellas están acostumbradas a arreglarse entre ellas, a negociar y cederse cosas y perpetuarse en el poder y eso no es democracia. Lo que pasa es que algunos solucionan eso con golpes de Estado, otros con fraude electoral, algunos con nombramientos irregulares en los órganos de poder, otros manipulando y controlando el poder judicial y el legislativo. De lo que no se han dado cuenta las élites oligárquicas centroamericanas es que la ciudadanía está viva, despierta, exigiendo participar y ser tomada en cuenta.
Gracias Dora María por venir a recordarnos que estas “democracias” nos quedan pequeñas a los pueblos de Centroamérica.
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